Después de la Visita Apostólica del papa León XIV nos hemos preguntado qué ha significado para nuestra Fundación Educativa CMT.

La respuesta por Raquel Portolés, directora de nuestro colegio Carmelitas Paterna.

Un mapa de luz

España ha sido durante unos días un mapa de luz, un estallido de frescura y fe que ha roto muchos moldes y prejuicios. Hemos visto plazas desbordadas, andenes de metro convertidos en coros improvisados y ciudades enteras respirando un aroma que hace tiempo no se sentía con tanta fuerza: el de la esperanza compartida.

¿Y ahora qué?

Personas de todas las edades, desde ancianos con lágrimas en los ojos hasta jóvenes revolucionando el asfalto, han demostrado que el mensaje de Jesús no es una pieza de museo, sino una fuerza viva que sigue convocando multitudes.

Sin embargo, tras la partida del Santo Padre, cuando las luces de los escenarios se apagan y las mochilas de los peregrinos han regresado a casa, surge la verdadera pregunta para una institución como la nuestra: ¿Y ahora qué?

Una confirmación de lo que hacemos día a día

Lo que ha ocurrido en nuestro país con la visita del Pontífice no ha sido un evento; ha sido un espejo. Un espejo que nos devuelve el reflejo de lo que somos y, sobre todo, de para qué estamos aquí.

Esa marea de comunión, alegría evangélica y testimonio vivo que ha asombrado a la sociedad no es un oasis pasajero: es la misma atmósfera que día a día intentamos crear en nuestros colegios.

Para nuestra fundación, este momento histórico no es un destello pasajero; es una confirmación profética:

  • Es la respuesta rotunda a ese lema que ha resonado en cada rincón de nuestra geografía: «Alzad la mirada». Hemos levantado los ojos al cielo para recordar de dónde venimos, pero también los hemos bajado a la tierra para descubrir el rostro de Jesús en el hermano.
  • Es la validación de que cuando insistimos en que un alumno no es un número, sino un corazón que cuidar, estamos en el camino correcto.
  • Es el respaldo a la misión compartida con las familias, una alianza para caminar juntos tanto en las alegrías como en las sombras de la vida. Y es el reflejo de cómo sumamos nuevas vocaciones docentes: educadores que no buscan un empleo, sino responder a un llamado para iluminar el futuro de nuestros alumnos.
  • Es el impulso de nuestros voluntariados, que son escuelas de ternura donde nuestros jóvenes aprenden a abrazar y sanar las fragilidades del mundo.

A menudo trabajamos en silencio, a contracorriente, sosteniendo valores que la prisa del mundo parece ignorar. Pero durante los seis días comprendidos entre el 6 y el 12 de junio, el diálogo social de todo un país se ha tenido que detener ante la evidencia: la fe genera comunidad, el Evangelio construye ciudadanos comprometidos y el amor de Jesús une lo que a veces la sociedad fragmenta.

El Papa ha recorrido 2500 kilómetros de nuestra geografía y se ha marchado, pero nos deja la certeza de que nuestra labor educativa es un servicio público de primer orden, un faro indispensable.

No enseñamos simplemente contenidos; proponemos una forma de habitar el mundo. Hemos vuelto a las aulas para despedir el curso con el orgullo humilde de saber que formamos parte de algo inmenso. El viento del Espíritu ha soplado fuerte en las calles; ahora nos toca a nosotros hacer que siga soplando en cada clase, en cada mirada y en cada rincón de nuestros colegios.

¡Alcemos la mirada y hagamos que el latido siga vivo en nuestras aulas!

Aquí el libro digital León XIV en España, de ACI prensa con todas las homilías, oraciones y discursos del Papa León XIV en su visita a España.